Mi querido Coro: Hoy...tengo que vivir de recordarle.
Hoy...tengo que aprender a no tenerle,
a...no pronunciar su dulce nombre en vano,
a...vivir en un mundo que usted no existe.
Mis ojos...son dos cuencos de ceniza
porque...usted ya no está.
Las letras de su nombre ...ya están impresas en jaspe.
Me pongo de rodillas para poder acariciarlas,
pero...,no son sus doloridas articulaciones, las que abrazo,sino el frío silencio de la roca y...siento que...
el amargo rescoldo de su ausencia
es un pájaro triste en mi ventana.
En este momento,...me he perdido en la noche y no sé salir de ella
porque no puedo ver la lumbre de su alma.
Mi corazón errante, camina a la deriva
mientras el mar se bebe el llanto de mis ojos.
En este momento,...mi corazón es como un lobo que aulla de dolor gritando su nombre.
Pero nadie me responde.
Este pesar, es como clavos que están tachonando en mi cabeza una inconmensurable corona de silencio.
Clavos...de ternura que...siempre me atarán a usted, clavos...de ausencia
y este hierro que arde en mi costado izquierdo.
Hasta siempre amigo del alma. Hasta siempre...
A todos y cada uno de vosotros que habéis estado ahí en los buenos y malos momentos...simplemente os doy las gracias más sentidas.
Me voy por un tiempo,...no sé cuándo regresaré y...si lo haré; pero quiero que sepáis que en este rincón...hay parte de mi vida y...que he intentado que la viváis conmigo.
Jazz...en su adiós...como a él le hubiera gustado, en compañía de Ella Fitzgerald y su mítico "Angel Eyes"
